La instalación de paneles solares sobre estructuras flotantes, para construir este tipo de proyectos, debe superar numerosos retos. Generalmente, nos encontramos con los siguientes:

  1. El agua tiene variaciones de nivel y la estructura se tiene que adaptar a condiciones de mínimo y máximo nivel, incluso sin agua de forma excepcional. El diseño del sistema de anclajes y fondeo es clave para soportar variaciones de decenas de metros.
  2. La instalación de la estructura tiene que ser sencilla, segura y altamente productiva principalmente trabajando en tierra, deslizando la estructura acoplándose a las laderas de las balsas que suelen tener una alta inclinación y finalmente desplazando la estructura sobre el agua hasta su posición final.
  3. Los flotadores tienen que ocupar el mínimo espacio posible en transporte para reducir el impacto en los costes del proyecto y la generación de CO2.
  4. El mantenimiento debe ser seguro suministrando suficiente flotabilidad y estabilidad para las personas que realizan la O&M. La estructura debe soportar de forma ordenada los cables e inversores y el peso que estos componentes tienen.
  5. La estructura tiene que aguantar el impacto de la naturaleza proveniente de los rayos UV (por eso se usa HDPE con estabilizador UV), las cargas de viento extremas y puntuales que puedan existir (de ahí la inclinación de 5 grados) y el movimiento constante del agua que genera fatiga y cargas mecánicas en la estructura (se soportan gracias a la unión flexibles hecha con nylon y fibra de vidrio).

La instalación de un proyecto solar flotante se realiza de la siguiente manera:

  1. En tierra se van montando los paneles encima de los flotadores y estas unidades flotantes se ponen en la plataforma de lanzamiento, que está en el borde del cuerpo de agua, uniéndose a los paneles que ya están listos.
  2. A medida que se finaliza una fila de paneles, se empuja la estructura para dejar espacio a la siguiente fila.
  3. Una vez se termina un segmento de la isla, se lanza al agua y se une a los paneles que ya estén en el agua.
  4. Ya en el agua, los trabajadores instalan la salida de cables desde los strings de paneles hacia el inversor, colocándolos en bandejas con tapa o tubos, montados sobre los flotadores
  5. Al finalizar, se revisan los anclajes y amarres para asegurar que hayan quedado con la tensión y posición definida en el diseño, para aguantar así las cargas esperadas en la vida útil del proyecto.

Finalmente, el mantenimiento de una instalación solar flotante es muy sencillo. El sistema de Isifloating, al ser de alta calidad, no requiere un mantenimiento preventivo en la estructura. La actividad principal es la limpieza de los paneles que se puede hacer de tres maneras: 1) con una manguera a presión caminando en la estructura; 2) con cepillos telescópicos que permiten desde un punto limpiar 4/5 filas de paneles a lado y lado; o 3) con robots que pueden moverse de panel a panel.

 

flotante
 

 

Hidroeléctricas y Minería – Impulsores en LATAM

Al igual que sucede, desde hace años, en la eólica, la superficie terrestre apta para grandes parques solares es limitada. Es por ello por lo que las renovables miran cada vez más al mar o a superficies de agua dulce, en este caso, embalses.

Esta segunda opción es más viable que la primera dado que la salinidad del mar tiene un efecto corrosivo elevado que perjudica el rendimiento de los paneles solares y eleva los costes de mantenimiento, sobre todo de las estructuras flotantes. Además, en el mar, el desgaste de los componentes causado por efectos de rozadura es mayor debido al movimiento de las mareas.

Si bien la idea de instalar paneles fotovoltaicos en lagos, embalses agrícolas, estanques industriales y áreas costeras ya se está desarrollando, la incorporación de la tecnología flotante en relaves mineros y en embalses de centrales hidroeléctricas ya está en pleno crecimiento, especialmente en Brasil y en Chile. Éste último, uno de los líderes mundiales en producción de cobre, entre otros, observa desde hace años como grandes mineras apuestan por reducir su huella de carbono con la firma de PPA’S, acuerdos de compra de energía verde, y la instalación de plantas fotovoltaicas flotantes en sus embalses.

América Latina depende, en un 70% aproximadamente, del agua para satisfacer sus necesidades energéticas.

En estas centrales hidroeléctricas, donde Brasil destaca por su elevado número, es donde se prevé un mayor crecimiento de la tecnología en los próximos años. El país ya cuenta con proyectos desarrollados por Tractebel, del grupo Engie, y se encuentra en procesos públicos de adjudicación de proyectos en diferentes presas hídricas.

La hibridación de tecnologías limpias será fundamental para aprovechar las sinergias entre ellas y que sirvan de apoyo a la transición energética de todo el mundo. Para afrontar esta etapa con las mayores garantías posibles, será imprescindible aunar las ventajas de todas las tecnologías limpias, con el fin de conseguir una generación eléctrica libre de emisiones lo antes posible.